''El arte de la cerrajería se remonta al antiguo Egipto y Babilonia''

Historia de la cerrajería por Ricardo Rodríguez de la Empresa homologada por UCES – Rodríguez e Hijos cerrajeros.

La cerrajería ha sido, desde sus orígenes, el arte de diseñar y producir cerraduras y otros mecanismos de protección material para evitar el acceso a personas no autorizadas a edificios, objetos, instalaciones de almacenamiento, gabinetes, habitaciones y otros sitios. Luego de una larga trayectoria a través de la historia, “el arte de la cerrajería ha ido pasando por muchas etapas y experimentando grandes cambios”, explica Ricardo Rodríguez.

Por siglos y siglos los cerrajeros fueron talentosos artesanos metalúrgicos que poseían la capacidad de dar forma al metal, creando a mano piezas individuales de cerraduras, forjando llaves y diseñando nuevas formas de protección cada vez más sofisticadas como hoy en día siguen realizando Cerrajeros Elche RR.

Según diversos historiadores y el propio Ricardo Rodriguez, “el arte de la cerrajería se remonta al antiguo Egipto y Babilonia, hace alrededor de aproximadamente 4000 años”. Según parece, en aquellos años fueron los cerrajeros quienes crearon dispositivos de madera que utilizaban el principio del tambor del estaño que evitaba el libre movimiento de la barra de la puerta. Las clavijas de dicho mecanismo se podían mover sólo con el uso de una llave de madera grande y difícil de manejar, con forma de cepillo de dientes, que se insertaba en la cerradura y empujaba hacia arriba, para movilizar pasadores internos y así desbloquear las puertas.

“La más antigua de aquellas cerraduras sencillas que se conocen en la actualidad, es la que fue descubierta en las ruinas del Imperio Asirio, en la ciudad de Khorsabad, cerca de Nínive. Tanto científicos como historiadores concuerdan en que quien diseñó esta cerradura de madera lo hizo alrededor del año 704 aC”, explican desde Cerrajeros Elche RR.

A raíz de la Revolución Industrial y del consecuente desarrollo de la industria metalúrgica en la Europa del siglo XVIII, los cerrajeros fueron capaces de crear cerraduras mucho más duraderas y llaves fáciles de utilizar. Fue durante el correr de ese siglo, cuando los más famosos cerrajeros lograron mejorar los diseños que se habían mantenido en gran parte sin cambios significativos desde la caída del Imperio Romano. “Junto con la creación de diversos y exitosos diseños y la producción industrial en masa, la cerrajería fue acercándose cada vez más a lo que es en la actualidad”, comentan los expertos.

Las cerraduras industriales de bajo coste dieron por tierra con el lucrativo mercado de los cerrajeros artesanales y la mayoría de ellos no tuvieron más remedio que limitarse a dos campos de especialización: las tareas de reparación de cerraduras industriales, es decir el ajuste de partes dañadas o la sustitución de piezas rotas por repuestos de fábrica y la tarea de confeccionar copias de llaves para personas que requerían disponer de más de una de ellas para uso personal. El resto de cerrajeros comenzaron a trabajar para las grandes empresas encargadas de fabricar todo tipo de mecanismos de seguridad.

En la actualidad y si bien se trata de un oficio que requiere un importante grado de habilidad, conocimientos y experiencia, la cerrajería se ha convertido en algunos casos, en una salida laboral para quienes no logran insertarse en ese aspecto, y “esto ha ido en detrimento del sector, ya que, hoy por hoy, el cerrajero profesional debe realizar grandes esfuerzos para diferenciarse de aquellos “manitas” que incursionan en el rubro”, argumentan.

Nuestro país prevé, en no mucho tiempo, comenzar a regular la actividad de los cerrajeros de seguridad, es decir aquellos que prestan servicios de urgencia y programados a domicilio y/o proveen todo tipo de cierres de seguridad, como actualmente lo realizan Cerrajeros San Vicente Del Raspeig en los servicios que lo requieren.

España establece además, a través de un párrafo de la Ley de Seguridad Ciudadana que se promulgara en el año 2015, que los cerrajeros deben poseer un registro oficial de toda la actividad que lleven a cabo, desde abrir una cerradura hasta programar la centralita de un coche, dejando constancia de cómo, cuándo y dónde lo han hecho, habiendo previamente volcado la documentación de sus actividades en un registro de profesionales al que tendrá acceso la Administración.

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