Eficiencia energética, una asignatura pendiente

Teniendo en cuenta que cada vez más personas están concienciadas con el llamado consumo responsable, el certificado energético en Bilbao es un trámite cada vez más frecuente. De hecho, es algo obligatorio si se quiere vender o alquilar un inmueble en España. Eso sí, la emisión del certificado energético ha de quedar en manos de personal especializado y acreditado para ello.

La normativa obliga a clasificar a los inmuebles con una letra que indica el nivel de emisiones de CO2. Para asignar esa letra, empresas como Bi Arquitectura valoran los datos del inmueble y los comparan con otros de referencia. El valor final se corresponderá con una letra de la escala de eficiencia energética que va de la A a la G.

En los últimos años, la mayor parte de los inmuebles españoles han obtenido una certificación mala o muy mala. Los expertos en consumo insisten en que, modificando de forma sustancial los hábitos de consumo, cada familia podría llegar a ahorrar hasta 1.000 euros anuales en su factura eléctrica. Mejoraría por lo tanto el resultado de su certificado energético en Bilbao. Un documento obligatorio para alquilar o vender un inmueble. Si no se entrega al comprador o inquilino, el contrato no tiene validez. Las sanciones pueden llegar a los 6.000 euros.

El certificado de eficiencia energética en Bilbao no es una cuestión meramente económica, sino también de índole medioambiental. Algo que ha de preocupar al consumidor sobre todo en el caso de que se le asigne la letra G. Esta es la que señala a los edificios menos eficientes. Según el Ministerio de Industria, la comunidad autónoma con más calificaciones energéticas G es Canarias, donde un 74% de los inmuebles reciben esta calificación energética. Obviamente, las viviendas y locales con certificación energética G son los que más invertirán en energía, algo de lo que habrá que informar a un potencial inquilino o comprador. Empresas como Bi Arquitectura recuerdan que, para mejorar esa nota, se pueden acometer una serie de cambios en el inmueble. Por ejemplo, cambiar las ventanas por unas que garanticen un aislamiento térmico de calidad o modificar la instalación de agua caliente.

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