La cirugía bariátrica continúa siendo la opción más elegida para tratar la obesidad severa y mórbida

Desde Cirugiadeadelgazamiento.com recuerdan que el tratamiento quirúrgico es el último recurso. Sus profesionales advierten que antes de someterse a una intervención de estas características, hay que estudiar si ésta es la única solución o realmente existen otras alternativas.

Una cirugía para cada paciente
En la actualidad existen tres tipos de cirugía bariátrica: banda gástrica, manga gástrica y bypass gástrico. Para determinar el tipo de intervención ideal para el paciente, previamente hay que valorar los antecedentes médicos, cirugías previas y resultado de la gastroscopia, un examen que permite saber si el paciente presenta reflujo, hernia hiatal o pólipos gástricos. El diagnóstico influirá sobre el tipo de cirugía que se recomendará.

Una de las dudas más habituales de los pacientes en la primera consulta de Cirugiadeadelgazamiento.com, es averiguar si son candidatos idóneos para la cirugía bariátrica. Uno de los requisitos es tener un Índice de Masa Corporal superior a 40, o de 35 en el caso de que la persona padezca una enfermedad asociada a la obesidad (diabetes, colesterol, problemas de articulaciones, reflujo, hipertensión, etc.). Tener entre 18 y 60 años y no tener ninguna contraindicación para la anestesia general, son otros aspectos importantes a la hora de optar por la cirugía bariátrica para perder peso.

Los resultados requieren su tiempo
Independientemente del tipo de cirugía bariátrica al que se someta el paciente, desde Cirugía Laparoscópica de Adelgazamiento señalan que, aunque la mayor pérdida de peso se da en el primer mes, es fundamental el cambio en la alimentación. Después de la intervención el paciente no solo estará bajo supervisión médica, sino que contará con la ayuda de un nutricionista experto en este tipo de cirugías, ya que durante la primera semana solo se ingieren líquidos, la segunda licuados y así paulatinamente hasta empezar a comer purés y alimentos blandos. Se trata de un proceso lento en el que el paciente deberá tener paciencia hasta poder alcanzar su peso ideal, que generalmente es entre el primer y segundo año después de la cirugía.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *