La salud: prioritaria en las dietas durante el verano

Las altas temperaturas y los largos periodos de exposición al sol pueden suponer un mayor riesgo cuando se están siguiendo dietas extremas. Además, el periodo impulsa a los españoles a buscar nuevas dietas y métodos que les permitan adelgazar. Lo más curioso de esto es que, aun así, los españoles no solo no consiguen su objetivo, si no que engordan de media unos 5kg.

Por ello, TuSintoma.com presenta una serie de recomendaciones imprescindibles para conseguir los objetivos marcados mediante una dieta sin que ello suponga una amenaza para el cuerpo.

La época estival se presenta como una buena oportunidad para ponerse en forma y perder esos molestos kilos de más: se tiene más tiempo para hacer ejercicio y no hay tantas ocasiones en las que encontrarse delante de copiosas comidas. A pesar de ello, se debe tener en el punto de mira un contratiempo muy importante en estos casos: la deshidratación.

Sentirse confuso, extremadamente cansado y somnoliento, por ejemplo, serían los primeros síntomas de alerta por los que pensar en la deshidratación. Por eso, cuando se sigue una dieta, es muy importante mantener al cuerpo hidratado y olvidarse, en la medida de lo posible, de las infusiones diuréticas.

Calor y deporte: qué sí y qué no
Una de las partes fundamentales en el proceso de perder peso y ganar forma es el deporte. Una práctica clave que combinada con una alimentación variada y una buena hidratación, permite eliminar grasas y tonificar el cuerpo.

Durante el verano es imprescindible tener en cuenta la hora en la que practicar deporte. Así, los expertos recomiendan siempre las primeras y las últimas horas del día, evitando las centrales, en las que más aprieta el sol. El acompañamiento del ejercicio perfecto será el de los alimentos variados, saludable y propios del verano.

Para acabar de completar la misión de conservar la salud durante la dieta, tal como se explica en un artículo de TuSintoma acerca de las dietas en verano, es también importante tener en cuenta los cambios que se deben aplicar en la alimentación. Un sencillo y prometedor truco: sustituir las comidas copiosas por comidas ricas en fibra y de temporada que aporten frescura y color a los platos. ¡Una buena dosis de verduras y frutas harán que el verano sea más saludable!

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