Cada vez más municipios adoptan medidas contra las despedidas de soltero

Granada, Gandía, Benidorm, Madrid, Salamanca o Conil son algunos de los municipios españoles que han adoptado medidas específicas para atajar los problemas que ha traído consigo el hecho de ser los municipios preferidos para la celebración de despedidas en España.

Ingentes cantidades de alcohol, exceso de ruido, mensajes sexistas, disfraces no aptos para menores o muñecas hinchables se han convertido en una norma extendida entre las celebraciones de despedidas de soltero y soltera. Esto ha llevado a las autoridades locales de varias ciudades a plantear nuevas ordenanzas municipales para garantizar que los vecinos y turistas no se ven importunados por estos eventos.

Estas medidas incluyen la prohibición del uso de megáfonos, la vigilancia sobre el consumo de alcohol en la vía pública, la prohibición de charangas en celebraciones privadas o la vigilancia constante de enclaves céntricos busca atajar, mediante sanciones ejemplarizantes, los desmadres que municipios como los citados llevan aquejando años.

“No creo que esto sea un problema para las agencias de despedidas en Granada“, comenta Carlos Calvo, director de la Agencia Noche y Día. “Es cierto que hay gente que desfasa de más, llega a Granada por primera vez, se creen que todo vale y se les va de madre. Eso hay que atajarlo de raíz. Tú te lo puedes estar pasando genial con tus amigos, pero al currante del piso de arriba le importa poco quién se casa”.

Muchas agencias optan por llevarse la fiesta a cortijos privados con un set completo de barbacoa, multiaventura, karts, cerveza, piscina, ghymkhanas… actividades alejadas del centro de la ciudad y que no suponen un perjuicio para viandantes y residentes.

“No es que no se puedan celebrar despedidas en la ciudad, es que si van a beber, lo llevamos a bares donde los dueños se sienten cómodos con las despedidas, si quieren salir, los llevamos a discotecas donde sabemos que se lo van a pasar bien. Todo pasa por tener claro que opciones hay, pero no todo vale”, concluye Carlos.

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