Más de 40 mujeres víctimas de la violencia de género sobreviven gracias a un perro de protección

En lo que va de año en España han sido asesinadas 50 mujeres y 5 hijos e hijas de éstas.

El número de denuncias interpuestas por violencia machista durante el año 2016 fueron 142.893 y se abrieron 16 causas por delito de acusación y violencia falsa. Entre los años 2009 y 2016, el número de denuncias que se produjeron fueron de 1.0055.992 de las cuales el 0.18% eran falsas, un porcentaje realmente bajo.

Muchas mujeres tienen miedo de denunciar porque se sienten solas ante una posible vuelta del agresor. Aunque en España se realizan campañas de concienciación, no sólo para las mujeres, si no también para que denuncie su entorno en caso de ver una posible causa de violencia de género, las mujeres siguen sintiendo una desprotección por parte del Estado. Y es que, aunque no lo parezca, las mujeres que sufren este tipo de violencia no quieren denunciar, en algunos casos, porque solo quieren tranquilidad, porque saben que el proceso judicial será largo y mientras tanto su agresor seguirá impune o con una simple orden de alejamiento que podrá saltarse. O porque sienten vergüenza por todo lo que han pasado y porque se encuentran psicológicamente agotadas.

Desde hace unos años, las mujeres cuentan con una ayuda especial para poder llevar una nueva vida lejos de sus agresores; los perros de protección. Para muchas mujeres se trata de una defensa con un valor tremendo en caso de que los agregores vuelvan a aparecer.

Los perros se convierten en una auténtica terapia para estas mujeres y está demostrado que el contacto con estos animales es mucho más efectivo y rápido para conseguir salir adelante que una terapia, ya sea grupal o no, con un especialista. Así lo afirma el jefe de psiquiatría del Doce de Octubre, quien comenta que una terapia con perros consigue más en 7 días que una terapia de recuperación en 7 años.

Los perros de protección son un gran aliado para la mujer ya que con su presencia acostumbran a disuadir al agresor y, en caso de que decida atacar a la víctima, el perro actuará dando un golpe, permitiendo así que la mujer pueda salir corriendo y ponerse a salvo para llamar a la policía. Los perros de protección no son como los de seguridad, se necesitan ejemplares que no sean agresivos, que sean sociables y capaces de estar en un estado de calma cuando se encuentran en el hogar junto a niños u otros animales. Deben ser perros muy equilibrados que solo actúan cuando la mujer de una orden.

Para que una mujer pueda acceder a un perro de protección, la asociación o adiestrador debe estudiar primero el grado de peligrosidad que tiene esa mujer en concreto y si psicológicamente está preparada para algo así. Una vez realizado ésto, son los etólogos los que acudirán a casa de la mujer para ver dónde vivirá el animal y bajo qué condiciones. Las mujeres que quieran un perro de estas características deben pasar un curso donde se enseña a controlar al perro y a hacer frente al agresor, que en este caso es un especialista.

En palabras del propio Ángel Mariscal, fundador de la asociación “Proyecto Pepo”, explica que las mujeres deben aprobar la titulación en adiestramiento canino para poder acceder a un perro de estas características ya que es una manera de asegurar que estén preparadas para poder controlar y saber llevar un can adiestrado para la protección.

No es fácil conseguir todo esto, hay que pensar que una mujer de violencia de género viene con muchos miedos y que debe superarlos antes de poder llevarse un perro a casa. Le preguntamos a Ángel Mariscal si en alguna ocasión se ha denegado el acceso a un perro a una mujer que haya sufrido maltrato y nos comentó que sí.

“Hay mujeres que no están preparadas psicológicamente para tener un perro de estas características. Antes de poder acceder a uno de nuestros perros, una mujer debe realizar una entrevista conmigo y a posteriori, un psicólogo realizará un estudio que determinará si esta mujer está preparada o no. Esto es muy importante porque aunque buscamos ante todo la protección de una mujer, para nosotros es imprescindible que el perro se encuentre en las mejores manos.”

¿Por qué un perro de protección?
Toppercan ha hablado con Gemma Vaz, víctima de violencia machista durante años.

“Tuve suerte en cuanto a que a mi agresor lo enviaron a la cárcel y estuvo 3 años lejos. Pero mi suerte terminó cuando salió de prisión. Como víctima, me siento totalmente desprotegida porque no puedo saber si la orden de alejamiento ha terminado y como él ya ha tenido una condena y ha pagado a la sociedad por su error, se le permite estar en la calle.”

“Yo no tenía derecho a saber si mi agresor finaliza su condena o termina otra, si tiene condena abierta, etc. Simplemente soy la víctima con una diana enorme ya que no me protegen en absoluto”.

Para ella conocer a Ángel Mariscal y el proyecto Pepo ha sido una bendición.

“Ángel es mi ángel. Cuando acudes a un lugar para pedir un perro de protección es porque ya has tocado fondo. Gracias a Ángel y a la Fundación Mariscal, yo he podido ir a ciertos sitios. Mi agresor vive por mi zona y me lo he encontrado en más de una ocasión. Gracias a Ángel y el proyecto, he sabido mantenerme erguida y no mostrar debilidad cuando le he visto.”

Tras conocer infinidad de testimonios de mujeres que han sufrido violencia de género y han pasado por la fundación, resulta sorprendente darse cuenta de como ellas se sienten culpables de lo que ha pasado. En muchos casos la sociedad todavía culpabiliza a las víctimas.

El perro que se dedica a la protección de estas mujeres no es una mascota, si no una herramienta con la que poder proteger su vida. En palabras de Gemma: “Un perro PEPO es un perro equilibrado y una herramienta para proteger mi vida. Cada mañana antes de cruzar la puerta de casa, miro dónde está mi perro y voy con él a todas partes. Gemma se siente una auténtica privilegiada porque tiene a Kali y puede realizar ciertas acciones que no podría sin su pastor alemán. El proyecto me ha dado a mi perro y además la herramienta para que yo pueda guiar a mi perro y protegernos.”

Y es que un perro de estas características es un perro que se encuentra en continua vigilancia. Estos perros están educados para estar vigilando continuamente y así evitar que nadie haga daño a su protegida.

¿Qué es el proyecto Pepo?
Todo comienza con una llamada de teléfono. Una mujer se pone en contacto con Ángel Mariscal y le pide que por favor adiestre a su perro para que la defienda en caso de que su agresor aparezca.

Al principio Ángel no sabe muy bien que hacer ya que él se dedicaba a los perros de seguridad. Y es que, los perros de seguridad son muy diferentes a los perros de protección. Cuando se da cuenta de la gran diferencia y de todo el potencial que podía llegar a tener un perro, comienza a ayudar a mujeres que hubieran sufrido violencia de género y a adiestrar a los llamados “Pepos”.

Ángel Mariscal no se lucra con este proyecto y todo lo saca de su trabajo. Muchas mujeres están luchando para que el proyecto se apruebe y comience a recibir ayudas del Estado.

Gemma comenta este problema: “Es una vergüenza que el proyecto no reciba ninguna ayuda. Actualmente no disponen de perros adultos para entrenar y tenemos que hacerlo con cachorros. Las mujeres que acuden al proyecto están totalmente hundidas y no se les puede entregar un cachorro. Se necesitan perros adultos para poder entrenar y que cada mujer tenga su protección.”

El principal problema de un Pepo
Pero las mujeres que consiguen un perro de protección se están encontrando con un muro que les está costando mucho derribar ya que, en muchas ocasiones, compaginar su vida laboral y personal con el perro se hace imposible. Muchas mujeres se ven desprotegidas ya que en sus trabajos no pueden llevar a sus perros y, en el trayecto que realizan de casa al trabajo y viceversa, no pueden contar con su mejor apoyo y protección. Es por ello que muchas de ellas están recogiendo firmas a través de plataformas digitales para pedir que el perro de protección se equipare a los perros lazarillos y puedan acceder a cualquier lugar.

Una mujer que sufre violencia de género necesita todo el apoyo por parte de la sociedad y el mejor apoyo que se puede ofrecer es permitir que se puedan trasladar con sus perros de un lugar a otro sin importar lugar u horario.

Ángel ha dado en torno a 40 perros. Estos perros duran 10 años. Actualmente no hay perros adultos y solo hay cachorros. Esto se convierte en un problema para el proyecto y para aquellas mujeres que necesitan una ayuda.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *