'El árbol de cenizas', de Santiago Real irrumpe en el panorama literario

Como parte de una saga mayor de nombre Mundo diablo, cuyo simbolismo debería decirlo todo, El árbol de cenizas trata sobre la vida en un tranquilo pueblo de nombre El Páramo que de pronto ve alterada trágicamente su vida cotidiana por un extraño acontecimiento que muy pocos habitantes son capaces de entender y catalogar.

A partir de entonces, una oleada de violencia se desata, alimentada por los ingredientes de una tormenta perfecta: incertidumbre, poder y la imperiosa necesidad de supervivencia. Con una narración certera, Santiago Real construye un clima asfixiante donde extraños sucesos, sin explicación aparente, se van sucediendo uno detrás del otro para dar con la sensación de que la vida humana, en toda su dimensión, pende de un hilo, arrastrada por la eterna pugna entre el bien y el mal. Todo ello dentro de un mundo decadente, subyugado por la crueldad del hombre y su siempre amenazador brazo armado.

Con una estructura simple, pero precisa, El árbol de cenizas se lee como un thriller trepidante que gira entorno a cierta alegoría bíblica,la culpa y la expiación de una sociedad que se ha corrompida hasta los cimientos y debe pagar por ello, y a la certeza de que, como decía Jean-Jacques Rousseau, los hombres nacen en estado salvaje y que toda civilización es una impostura culturizante donde esconder sus instintos primarios.

De esa pulsión, y de la pregunta que podría formularse así: ¿qué pasa cuando acaba esa civilización y solo cabe sobrevivir?, está construida esta novela que derriba todo estructura narrativa y lo que empieza siendo un solar costumbrista termina al más puro género de ciencia ficción.

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