5 Hábitos en el baño que se deberían detener de inmediato

Utilizar el teléfono móvil en el baño
El baño no es un lugar para enviar mensajes de texto, tweetear o echar un vistazo a los correos electrónicos del trabajo. Sin embargo, según un estudio realizado por Dúchate, empresa especializada en reformas de baño en Madrid, “un asombroso 39% de las personas encuestadas han estado hablando por teléfono con un amigo, compañero o familiar mientras estuvieron en el inodoro”.

Ignorando el hecho de que ningún ser querido o conocido apreciará recibir un mensaje mientras su interlocutor se encuentra haciendo sus necesidades en el baño, los teléfonos absorben bacterias y gérmenes del espacio en el que se encuentran. Y el baño no suele ser precisamente la habitación más limpia de una casa”, afirman en Dúchate.

Dejar el grifo funcionando mientras se cepillan los dientes
Este mal hábito es probablemente más común de lo que se piensa. Dejar correr el grifo mientras uno se frota los dientes puede no parecer que desperdicia mucha agua, pero al multiplicar el cálculo para averiguar lo que se gasta cada mes, semana o incluso año, las cosas cambian.

“Apagar el grifo mientras te cepillas es mucho más ecológico que simplemente dejar que el agua corra directamente al desagüe. Solo lleva un segundo encender y apagar el grifo. Además, este cambio en el comportamiento también podría ahorrarte una pequeña fortuna en tu factura de agua cada año”, explican.

Mantener la tapa del inodoro abierta al tirar de la cadena
Este mal hábito no solo es común, sino que es un peligro oculto en el baño. Dejar la tapa abierta cuando se tira de la cadena no solo es una manera rápida y fácil de hacer que el baño se llene de salpicaduras muy antiestéticas, también convierte a esta estancia en un lugar mucho más antihigiénico.

“Varios estudios han encontrado que tirar de la cadena con la tapa abierta puede salpicar partículas de agua a una distancia de seis pies del inodoro. Mantener la tapa hacia abajo mantiene el agua contenida, lo que reduce significativamente el riesgo de que las bacterias del inodoro contaminen el resto del baño”, comentan en Dúchate.

No lavarse las manos adecuadamente
Probablemente todo el mundo ha visto de manera ocasional a la típica persona que no se lava las manos después de hacer sus necesidades antes de alcanzar el pomo de la puerta con sus antihigiénicas garras. Pero lo que no suele saberse es que muchos de los que se lavan las manos no lo hacen tan bien en realidad.

“Lavarse las manos no consiste simplemente en rociarlas con agua fría, sino en humedecerlas, aplicar jabón y asegurarse de que se haga espuma y frotarse las manos para limpiar hasta el último centímetro de piel antes de enjuagar completamente el jabón”, explican.

Colgar toallas de secado
Gran parte de la población tampoco es consciente de que las toallas pueden ser caldo de cultivo para las bacterias. Colgar las toallas con ganchos puede quedar divino estéticamente, pero es una práctica especialmente mala, ya que la humedad y el exceso de jabón pueden quedar atrapados entre los pliegues de las toallas. Este es el ambiente perfecto para que las bacterias e incluso el moho crezcan.

“La mejor manera de secar la toalla después de su uso es extenderla sobre un toallero o en un radiador de toallas de baño. Sin pliegues en la toalla, el material puede secarse por completo y de manera uniforme sin atrapar la humedad. En general, se recomienda lavar las toallas que se cuelgan una o dos veces por semana”, afirman.

Si bien la mayoría de estos hábitos de baño son bastante comunes, pueden ser la razón subyacente de bastantes problemas de higiene desagradables. Llevar a cabo ligeras alteraciones en nuestros hábitos puede ayudarnos a mantener el baño limpio, saludable y libre de gérmenes.

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