Un mantenimiento adecuado del hogar puede ahorrarnos hasta 1.000 euros en gastos imprevistos

El “si ya te lo dije yo” es una de las frases más recurrentes en cualquier hogar cuando un electrodoméstico se estropea o sufre algún tipo de problema. En esta situación es habitual poner nuestra cuenta bancaria en guardia para hacer frente al gasto imprevisto o, en el peor escenario, ignorar el problema por falta de tiempo o recursos económicos.

Cada año, los hogares españoles gastan de media 209 euros solo en reparaciones imprevistas de la casa, la mayoría de estas causadas por incidentes de fontanería. Si a esto le sumamos las sorpresas que nos da la factura de la luz, especialmente en invierno por el uso de radiadores eléctricos, o el coste de sustituir electrodomésticos averiados de forma inesperada, nuestras finanzas pueden verse mermadas de forma significativa.

En buena parte de los casos, un mantenimiento adecuado en el tiempo nos ahorrará buena parte de estos gastos que pueden superar los 1.000 euros anuales, ayudando a conservar la vivienda en buen estado y prolongando la vida de nuestros electrodomésticos. Zaimo, la plataforma de créditos online flexibles, ha elaborado una guía con consejos clave para tener nuestra casa a punto en todo momento:

1. Mejora la eficiencia energética de tu casa: Hay factores que no podemos controlar fácilmente, como la arquitectura u orientación del edificio donde vivimos. Sin embargo, mediante una inversión moderada es posible realizar pequeña reformas con un impacto significativo para nuestras finanzas. Si pintamos las paredes de la casa con colores claros podremos aprovechar más la luz exterior y mantener el interior fresco (la inversión será de unos 500 euros, dependiendo del tamaño de la casa y la mano de obra). Otra posibilidad para evitar que el calor exterior entre en nuestra casa en verano es instalar toldos (800 euros aproximadamente), lo que nos ayudará a reducir el consumo de aire acondicionado hasta en un 30%. Aunque parezca mentira en estas fechas, el invierno llegará de nuevo, por lo que es recomendable cambiar las antiguas ventanas de nuestra casa por ventanas con mejor aislamiento término que guarden mejor la temperatura interior. Cada grado de más en invierno o de menos en verano puede suponer un incremento del 8% en el consumo energético, lo que para una factura de la luz media anual de 990 euros supone casi 80 euros.

2. Haz un uso adecuado de los electrodomésticos: Un 4% de las incidencias registradas en el hogar suele estar relacionada con electrodomésticos, cuyo coste de reparación ronda los 130 euros. Un simple gesto, como dejar espacio entre la nevera y la pared o no introducir alimentos calientes dentro del frigorífico, puede reducir drásticamente el consumo energético. El frigorífico es el electrodoméstico que más consume en casa (aproximadamente un 30% del total). Para mantenerlo en buena forma y que no gaste tanta energía, debemos evitar que se formen placas de hielo en su interior y limpiarlo a fondo con cierta regularidad. La limpieza es un aspecto fundamental para todos los electrodomésticos de la casa, también en el caso de lavadoras y lavavajillas, para los que se recomienda usar descalcificantes y eliminar impurezas de los filtros. Si además utilizamos programas de temperatura moderada dejaremos de consumir hasta un 90% de energía.

3. Reformas y reparaciones, mejor a tiempo y con anticipación: A veces, ya sea por falta de tiempo o simplemente por nuestra situación económica, no podemos reaccionar con rapidez ante desperfectos que surgen en nuestro hogar, como goteras o grietas en la pared. En estos casos es importante hacer las reparaciones necesarias antes de que sea demasiado tarde. Si lo dejamos pasar, otros elementos importantes de la casa, como los cimientos, pueden verse afectados y requerir actuaciones más complicadas y costosas. Por otra parte, a la hora de realizar reformas en el hogar la prisa es una mala consejera. Vale la pena pensar bien en las reformas que necesitamos realizar, evitando así pintar las paredes de la casa para darnos cuenta después de que queremos quitar el gotelé. Y ya que nos ponemos a ello, conviene aprovechar la oportunidad para realizar otros arreglos de una sola vez.

4. Mantén tu casa limpia: La limpieza de nuestro hogar es fundamental para la salud, pero también para nuestras finanzas. Esto incluye no solo limpiar, sino también utilizar los productos adecuados para cada superficie de manera que evitemos generar desperfectos en suelos, muebles y electrodomésticos a la larga. También es aconsejable mantener un nivel de humedad ideal en el ambiente, ya que si es elevado puede provocar deterioros en los suelos de madera y nos obligará a realizar una inversión en arreglos imprevistos. No obstante, a veces el problema no es la limpieza del interior, sino de las zonas exteriores, como las azoteas, que son también las más expuestas y que pueden tener un gran impacto dentro de nuestra casa. Se recomienda vigilar los canalones de los tejados si vivimos en un chalet, ya que estos podrían atascarse y acabar desprendiéndose, lo que nos costaría 300 euros para reparar. También es muy importante mantener el techo limpio de nieve durante el invierno para evitar derrumbes.

5. Adelántate a los imprevistos: La mejor medida contra los gastos imprevistos es identificar las áreas más sensibles susceptibles de provocar desperfectos y requerir costosas reparaciones por un mantenimiento inadecuado. En este sentido, conviene revisar de forma periódica la instalación eléctrica y de fontanería para prevenir accidentes y atajar posibles roturas a tiempo. El coste de reparar una tubería rota asciende a 250 euros, el de un grifo hasta 90 euros y el de una cisterna rota ronda los 120 euros. También debemos permanecer atentos ante cualquier señal de problemas en nuestros electrodomésticos o cuidar el jardín -si tenemos- para que las ramas no dañen la estructura del edificio. Como es imposible adelantarse a todo, conviene planificar con antelación un presupuesto para gastos inesperados. Como última opción, en el caso de que no podamos hacer frente al coste, podemos valorar otras opciones de financiación como créditos flexibles y rápidos evaluando siempre nuestra capacidad de gasto.

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