Corresponsabilidad y Juventud en Andalucía: hay que seguir trabajando por una igualdad efectiva

ARHOE-Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles ha desarrollado en los últimos meses un ciclo de talleres denominado «Igualdad, Corresponsabilidad y Conciliación para jóvenes en Andalucía», que ha sido subvencionado por la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía, con cargo a la asignación tributaria del 0,7 % del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

Con el lema «Somos iguales, hazte corresponsable», ARHOE y la Junta de Andalucía han tratado de sensibilizar a más de 300 estudiantes de Bachillerato y Formación Profesional de Grado Medio y Superior, mediante talleres en Córdoba y Sevilla, sobre el alcance y repercusiones que la igualdad efectiva entre mujeres y hombres y la corresponsabilidad tienen en el bienestar de las personas, en la productividad y sostenibilidad de las organizaciones y en el desarrollo de una sociedad más justa.

En palabras de José Luis Casero, presidente de ARHOE: “El propósito ha sido sensibilizar a los jóvenes de que aparte de los cambios que son necesarios promover desde las empresas, desde el Gobierno, en el ámbito educativo, laboral, en los medios de comunicación, etc., ellos pueden convertirse en agentes y protagonistas del cambio desde los contextos donde se desenvuelven (familiar, amigos, en clase, en el club deportivo…) haciendo posible que estos entornos sean más igualitarios, equitativos y corresponsables, en definitiva, más justos”.

En el marco de los talleres los jóvenes cumplimentaron una encuesta sobre igualdad y corresponsabilidad, cuyo fin, aparte de recabar información sobre sus hábitos en el ámbito doméstico, fue que reflexionaran y tomaran conciencia de lo que cada uno hace en casa, de lo que no hace y de qué piensan al respecto, así como hacerles reconocer las barreras que les impiden alcanzar un nivel equitativo de participación en las tareas domésticas y los cuidados. También permitió explorar acerca de lo que ellos podrían hacer, lo que está en su mano para lograr dicho objetivo en el ámbito doméstico y sus propuestas para alcanzar mayores cotas de corresponsabilidad en la sociedad.

De los datos extraídos no parece extraño que un joven de poco más de 16 años se ocupe en su casa de poner y quitar la mesa (93,24 %), de mantener su habitación (el 92,79 % así lo expresa), de hacer algún recado al súper (67,12 %) o tirar la basura de vez en cuando (58,11 %). Pero si se mira quién hace unas tareas y no otras, qué hacen ellos y qué hacen ellas, se comprobará que siguen reproduciéndose las conductas domésticas alineadas con los clásicos estereotipos de género.

Si se pregunta a cualquiera cuáles son las tareas que habitualmente realizan las mujeres en el ámbito doméstico, muy probablemente responda que la de planchar, quitar el polvo o limpiar el baño. Este es el mismo resultado que se ha obtenido, habiendo encontrado, respectivamente para cada una de las tareas mencionadas, un diferencial de 40,91, 32,11 y 21,05 puntos porcentuales respecto al de ellos.

No es difícil imaginar que ellos se ocupen, con una diferencia de algo más de 46 puntos, en realizar las tareas de bricolaje, en 36,59 puntos en lavar el coche y, en menor medida, pero no menos «masculina», en tirar la basura, con un diferencial de 24 puntos.

No parece sencillo explicar estos resultados cuando los jóvenes de ahora, a diferencia de sus padres o abuelos, al haberse socializado en un entorno de mayor libertad de expresión, mayor tolerancia, donde el valor de la igualdad está presente de forma explícita, tendrían que mostrar unos hábitos de conducta doméstica semejantes o más cercanos entre ambos sexos. Las evidencias dicen que esto no es así, que los cambios son aún más lentos de lo esperado y de lo deseable.

Además, los resultados muestran que ellos, los chicos, adoptan un rol más de apoyo que de cooperación y participación, es decir, son poco corresponsables, mientras que ellas, por el contrario, no solo desempeñan con más frecuencia ciertas tareas, sino que también realizan muchas otras más.

Asimismo, se constató que una de las ventajas de adoptar medidas para favorecer la corresponsabilidad sería la reducción de trabajo que supondría para sus padres. Pero lo más llamativo fue que, aunque ambos sexos también destacan que las madres obtendrían un mayor beneficio, son las jóvenes las que destacan esta ventaja muy por encima de lo que lo expresan ellos.

Respecto a la atribución que los jóvenes hicieron sobre las causas de la falta de igualdad y corresponsabilidad en la sociedad, el orden establecido fue, de mayor a menor responsabilidad: la familia, los medios de comunicación, los gobiernos, el sistema educativo, los hombres y, por último, las propias mujeres. Además, como principal propuesta para paliar dicha situación, se apuntó mayoritariamente a que debía provenir del sistema educativo y desde edades tempranas, con la participación y compromiso de los medios de comunicación.

Finalmente, ante la pregunta de si había cambiado su conocimiento y opinión sobre la corresponsabilidad y el valor que esta supone para las personas y la sociedad, así como el sentido de dicho cambio, más de la mitad de los participantes afirmó estar ahora más concienciado sobre la necesidad de igualdad y de responsabilidad compartida.

 

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