Emprender en lo que conocemos bien y nos gusta

Ante una perspectiva, no muy optimista, desde el punto de vista laboral y, en consecuencia, también económica, lo último que debemos hacer es pensar en tirar la toalla, lamentarnos de nuestra pésima situación financiera y hundirnos en el pesimismo más absoluto.

La realidad es que siempre esperamos resultados rápidos y hacemos comparaciones de los negocios o empresas que nos han inspirado a emprender, pero hay que tomar en cuenta que todo resultado implica tiempo, pero sobre todo paciencia y perseverancia, también debemos tener en cuenta siempre las limitaciones que tenemos, ya sea por falta de conocimientos, presupuesto o recursos humanos. La clave es establecer un plan real de los resultados esperados considerando factores como competencia y estudios de mercado, que ayudan a tener una perspectiva más real pero nunca exacta, pues muchos de los conocimientos necesarios y la experiencia se obtienen con la práctica, errores y buenas decisiones que tomamos.

No es cuestión de ponerse a dar brincos y tratar de ser la persona más feliz del mundo a pesar de las adversidades y contratiempos que se nos van presentando a lo largo de nuestra vida. No es obligatorio situarse en un estado de felicidad continua y permanente. Todas las emociones deben manifestarse, deben salir fuera la tristeza, la rabia, el dolor, la alegría, el enfado… Pero, una vez que hayamos dado rienda suelta a alguna de ellas, el paso siguiente, sería el de tomar acción, racionalizar, pensar y tomar el camino más adecuado para salir del bache lo mejor posible.  Nos irá mejor o peor, pero, tendremos la satisfacción de haberlo intentado. Porque la verdadera derrota esta en aquello que no experimentamos por temor al fracaso.

Visto lo visto, hoy vamos a luchar, a emprender, a comenzar una nueva etapa. ¿Qué es lo mejor que sabemos hacer? ¿Cuáles son nuestras habilidades? ¿Qué servicio podemos ofertar que demanden los usuarios? ¿Qué producto podemos sacar al mercado? Nadie mejor que nosotros, sabe sobre nuestras aptitudes y nuestra valía. Entonces, las preguntas van dirigidas a nosotros, a cada uno de nosotros. Y somos nosotros quienes vamos a responderlas. Y ¿cómo? tomando acción, simple y llanamente, tomando acción.

Vamos a poner un ejemplo, supongamos que nuestras habilidades se declinan hacia la organización de eventos y fiestas y, además tenemos claras capacidades demostradas en fotografía y realización de vídeos. Pues bien, podemos encaminar nuestro negocio hacia este campo. Lo primero, contrataremos un diseñador web, la página será el escaparate de nuestro negocio virtual. A ser posible, invertiremos un dinero en conseguir un buen posicionamiento web.

Contratar una empresa de publicidad, hará el resto. Ahora ya tenemos presencia en internet, ya somos visibles para nuestros clientes. A partir de ahí, nuestro trabajo será ofrecer el mejor servicio y añadir extras que nos hagan únicos y diferentes al resto, incluso, podemos ofrecer alguna que otra oferta y promoción, esto siempre atrae clientes. Una vez que consigamos tener una buena trayectoria profesional, incluiremos en nuestra web, un apartado para blogs y opiniones de usuarios. Una experiencia gratificante y compartida, animara a otros clientes a elegirnos frente al resto de empresas de la competencia.

No vamos a necesitar una gran inversión. Desembolsaremos lo justo y necesario y, para ello, los préstamos online, pueden ser una gran ayuda para comenzar, el empujón de capital que necesitaremos para los gastos iniciales.

Este negocio requiere proveedores, estilistas y peluqueros, decoradores, empresas de catering, músicos, pastelerías, restaurantes, cocineros….

Nuestra labor será la de un intermediario entre los clientes que nos han contratado la organización de un evento y los proveedores. Nos ocuparemos de escucharlos, saber lo que quieren y, de acuerdo a sus necesidades y preferencias, decidiremos que profesionales formarán parte de la planificación del evento.

Seguros de nuestras habilidades para organizar y gestionar de forma global, de nuestra creatividad e imaginación y de nuestras dotes como relaciones públicas, el éxito de nuestro negocio está asegurado. Los comienzos son más duros pero también, muy gratificantes.

Cuando nuestro negocio comience a dar sus primeros frutos y vaya creciendo la demanda de nuestros servicios y, por consiguiente, aumenten los beneficios, podemos plantearnos una nueva inversión para un mayor desarrollo de nuestro negocio. De nuevo podemos recurrir a los préstamos personales, dinero rápido, sin demasiada documentación y tramitación 100% online. Justo lo que necesitamos para expandir nuestro negocio hasta donde pretendamos llegar.

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