Viernes y sábado, Coloquio Fortis Seguntina (1121-1271) en torno a la Consagración de la Catedral

El próximo fin de semana, y concretamente los días 9 y 10 de noviembre, en el Salón de Actos de la Hospedería Porta Coeli (c/ Mayor, 50) tendrá lugar el Coloquio: “Fortis Seguntina (1121-1271). En torno a la consagración de la catedral de Sigüenza”, dirigido por la doctora María Dolores Cabañas, catedrática de Historia Medieval y directora del Centro Internacional de Estudios Históricos Cisneros de la Universidad de Alcalá. La entrada será libre hasta completar aforo.

La inauguración de estas jornadas-coloquio correrá a cargo del alcalde de Sigüenza, José Manuel Latre, de la propia María Dolores Cabañas, de Miguel Angel Ortega Canales, director del Museo Diocesano de Arte Antiguo de Sigüenza, y del doctor Francisco Javier Fernández Conde, catedrático emérito de Historia Medieval de la Universidad de Oviedo, quien, en una primera aproximación al argumento central de las jornadas, se encargará de dar la conferencia inaugural sobre ‘La religiosidad del Císter’. Además, el Coloquio contará con la presencia del vicerrector del Campus de Guadalajara, Carmelo García.

Ya en la jornada del sábado, ilustres ponentes analizarán diversos aspectos de la época, como ‘El arte del Císter: Santa María de Huerta y la Catedral de Sigüenza’, ‘El urbanismo de Sigüenza en el siglo XII y primera mitad del XIII’, ‘La consagración de la Catedral de Sigüenza’ o ‘La necrópolis de la Catedral como espacio funerario de constructores y repobladores’, entre otros muchos aspectos. A partir de las 20 horas, el broche de oro de las jornadas-coloquio lo pondrá el concierto inaugural de la Semana de la Música de Sigüenza, ‘Musigüenza 2018’, que tendrá lugar en el Teatro Auditorio de El Pósito.

El contexto. ¿Cómo era la Catedral? 1121-1271
En la primera fase románica-cisterciense de la Catedral de Sigüenza que comprende un siglo y medio, primera desde la restauración de la sede seguntina del obispado, la altura de la obra quedaba bajo los rosetones actuales, limitada al nivel del abovedamiento de sus naves laterales. Por su parte, el perímetro de la planta quedó completado en su totalidad.

Respecto a la actual planta de la Catedral, la gran diferencia consiste en la disposición de su cabecera, siguiendo el modelo característico de la Arquitectura de Cluny, ya que cluniacense fue don Bernardo, primer obispo seguntino de la Reconquista, consagrado en el año 1121. Por ello, cabe suponer que, si bien no comenzara él las obras, al menos dispondría la planta: cabecera de cinco ábsides decrecientes, adosados entre sí en paralelo. Dentro del ábside central, a su vez, se abren tres absidiolas, aún hoy existentes tras el retablo mayor: la absidiola central, con el altar dedicado a Santa María la Mayor, y las absidiolas laterales, custodiando las reliquias de los santos: Librada y Sacerdote. Esta pluralidad de ábsides confirma la noticia que, en 1156, daba el obispo Pedro de Leucata, al disponer que las rentas de las salinas se destinasen a la obra de la iglesia, hasta que las cabeceras de los altares y toda la cruz de la iglesia se construyera íntegramente.

Hoy en día, el Altar Mayor sigue ocupando el mismo espacio, hallándose en él la tumba de don Pedro de Leucata, quizá por ser considerado iniciador de las obras y sus altares colindantes ocuparon los espacios de paso a la girola actual, dedicados a San Agustín, el del Norte, donde fue enterrado Don Bernardo, fundador del cabildo regular de San Agustín, y el del Sur a los santos apóstoles, Pedro y Pablo. El altar Norte, junto al claustro, quedó oculto dentro del mausoleo donde don Fadrique, dedicado a San Juan Bautista. El altar Sur, en el espacio que ocupa actualmente la capilla del doncel, dedicado a Santo Tomas de Canterbury, por don Joscelmo, a partir del año 1173, donde aún reposa uno de sus brazos.

De la dedicación de estos altares da noticia don Rodrigo en el acta fundacional de la sacristanía o tesorería, constituida en el año 1197.

Durante la prelatura de Don Rodrigo, 1221, se completaron los muros perimetrales de las naves laterales junto con la fachada occidental, hasta los ventanales sobre las portadas laterales y el primer tramo de las torres de esta fachada. Las prelaturas de Don Rodrigo y Don Martin (1186) constituirán un punto de inflexión en la fábrica románica de la catedral por el influjo del cister, condicionando desde entonces su decoración e incorporando los avances técnicos que la propia orden innovó en la construcción de sus abadías.

En las cinco décadas posteriores se cierran las naves laterales con bóveda de crucería simple. La prelatura de don Andrés (1262-1268), será decisiva por la hermandad entre las iglesias de Sigüenza y Roncesvalles, entrando en contacto la fábrica con un nuevo estilo arquitectónico, el Gótico, que junto a los maestros, que por este tiempo están terminando el refectorio de Santa María de Huerta, protagonizarán una nueva etapa constructiva con su nueva cota de altura. El vano de la portada principal ha sido dividido por un parteluz y sujeto al tímpano, según la noticia que da el Libro I de Obra y Fábrica, pues habla de su existencia, sin precisar cuándo.

La propuesta más llamativa es la portada doble del transecto Sur, justificada por la existencia de dos vanos en este muro, gemelos y adosados, que hasta su bombardeo en la Guerra Civil aún existían: uno como puerta y, el otro, como altar de San Francisco Javier y Virgen del Pilar. En ella, se ubica el crismón de consagración: ERA MCC. VII, Año 1169, ya que todavía no se había comenzado la Torre del Santísimo o del Gallo, en cuyo tímpano se halla actualmente.

Así pues, esta primera fase correspondiente a la fábrica románica cisterciense, que comprende siglo y medio, se podría dividir de la siguiente manera: de 1121-1171, la cabecera románica y el crucero; de 1171 a 1221, la construcción de los muros laterales hasta su actual altura, y las tres portadas occidentales, y, de 1121 a 1271 el abovedamiento íntegro de las naves laterales.

Durante esta fase se construyó en su totalidad el claustro románico, existiendo todavía hoy su sala capitular, del periodo de influencia Císter y las salas de los tapices, conformadas por arcos diafragmas. Las pandas del claustro debieron techarse con artesonado polícromo, según las noticias que aporta el libro I de fábrica y obra de la Catedral de Sigüenza. En el Museo Diocesano de Sigüenza se expone en la actualidad una maqueta de cómo era la Catedral en esta época.

El Coloquio ha sido organizado por el Centro Internacional de Estudios Históricos Cisneros, la Fundación General de la Universidad de Alcalá y la Diputación Provincial de Guadalajara, con la colaboración del Vicerrectorado del Campus de Guadalajara y Relaciones Institucionales de la Universidad de Alcalá, el Ayuntamiento de Sigüenza, el Museo Diocesano de Arte Antiguo de Sigüenza y la Universidad de Mayores de la Universidad de Alcalá.

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