El Neuropediatra explica qué es la dislexia y cómo se diagnostica

La dislexia se define como la alteración de la capacidad de leer por la que se confunden o se altera el orden de letras, sílabas o palabras. Manuel Antonio Fernández, más conocido como El Neuropediatra, aporta las claves para padres y profesores.

En lo que respecta al origen, existen varios factores:

Daño cerebral. En ocasiones, esta alteración se produce como consecuencia del daño sufrido por una lesión cerebral. Esa lesión ha afectado a determinadas áreas directamente relacionadas con la comprensión lectora.

Causas neurológicas. Tienen lugar cuando, pese a no producirse problema intelectual alguno, el afectado experimenta una menor actividad cerebral de lo que se considera como habitual en una persona sin problemas de lectura.

Componente genético. Si existen más casos de personas con este trastorno en una familia, hay más probabilidades de que el hijo también lo tenga. Sin embargo, más allá de los avances realizados en este campo, los investigadores todavía siguen profundizando en esta cuestión.

¿Cuáles son los síntomas visibles?
Cinco barreras de lectoescritura que son síntomas de la dislexia:

Una baja comprensión lectora en relación a su edad y en comparación con el nivel de otros niños de su clase. Esto le lleva a estancarse en muchas palabras cuando lee. Lo verdaderamente significativo es que muestra dificultades en términos sencillos de uso cotidiano. Como consecuencia de este bajo nivel de comprensión lectora, el niño tiene un bajo nivel en todas las materias, dada la importancia de esta habilidad presente y necesaria en cualquier asignatura. También en matemáticas, ya que los ejercicios están acompañados por un enunciado previo.

Errores constantes al escribir. En relación con el punto anterior, esta dificultad en la comprensión lectora también está en conexión con los errores que muestra el niño al escribir con gran dificultad y tener errores ortográficos.

La dificultad en el plano de la lectura y la escritura lleva al niño a desarrollar una baja autoestima por la que puede llegar a evitar estas tareas, que le producen inseguridad y estrés. La situación puede llegar al punto de que escriba mal un término, incluso pudiendo copiarlo de un libro. Todo ello afecta al autoconcepto que el niño tiene de sí mismo.

Alteración de las letras. Esta dificultad presente en la escritura y la lectura también puede manifestarse a través de la tendencia a confundir el orden de las letras en un término.

Cuatro efectos del diagnóstico de dislexia
Fracaso escolar.
Especialmente, cuando el alumno no tiene un diagnóstico específico de aquello que le ocurre y padres y profesores lo responsabilizan de su bajo rendimiento en los estudios por una falta de constancia. Es decir, el desconocimiento del diagnóstico somete al niño a una situación de incomprensión que no le permite avanzar.

Acoso escolar. En algunos casos, el niño puede llegar a sufrir algún tipo de acoso, al ser blanco de las bromas de otros compañeros, motivadas por dichas dificultades de escritura o lectura.

Ansiedad escolar. El niño puede llegar a sentirse ansioso en una materia determinada, por la tensión que experimenta en ese contexto. Esta ansiedad puede somatizarse físicamente y producir dolores y molestias corporales, alterando el apetito y el sueño.

Sentimiento de inferioridad personal que, a su vez, produce tristeza. El niño se encuentra de forma repetida ante los mismos límites y se siente estancado mientras sus compañeros de clase avanzan a otro ritmo.

Las dificultades en escritura y matemáticas también son típicas en la dislexia.

La detección de esos pequeños detalles es muy importante para buscar opiniones profesionales y conseguir un diagnóstico. A este respecto -sostiene el experto “también se pueden observar otras dificultades en tu hijo. Por ejemplo, límites para hacer operaciones matemáticas o dificultades con la gestión del tiempo y con la realización de las tareas en un periodo concreto. Desde el punto de vista de la lectura, el niño también tiene dificultades para hacer rimas”.

Conviene puntualizar que este diagnóstico no suele obtenerse de forma definitiva antes de los 8 años, porque es a partir de esta etapa cuando los niños empiezan a desarrollar habilidades de lectura y escritura en el colegio. Antes de esta etapa se puede observar el retraso en el desarrollo del habla o las dificultades en la pronunciación.

Es muy importante que, ante posibles indicios que produzcan algún tipo de preocupación, se consulte el caso con un experto. Este punto es muy importante, porque el diagnóstico temprano es clave para ofrecer un tratamiento adecuado. Además, no se puede concluir un diagnóstico a partir de la observación directa, sino que hay que asegurarse con el examen de un especialista, que aporte un diagnóstico clínico mediante el análisis de, entre otros factores, el historial escolar del alumno.

Para conseguir un diagnóstico de dislexia las cosas no se pueden hacer a la ligera -asevera el Neuropediatra. “Un diagnóstico necesita de un buen especialista”. El experto realiza una primera entrevista para conocer más datos sobre el caso. Por ejemplo, la motivación que ha llevado a los padres a realizar esta consulta, conocimiento de posibles antecedentes, así como información sobre datos significativos en la historia vital del niño. Esta entrevista es muy importante para profundizar en el caso con un conocimiento más completo de la situación.

El especialista relaciona y analiza en profundidad aquellos factores cognitivos presentes en las habilidades de lectura y escritura, por medio de pruebas específicas. También puede solicitar la colaboración del profesor del niño para conocer más información. Solo un experto puede dar el diagnóstico clínico de forma acertada, ya que algunos síntomas pueden coincidir con otras dolencias. El experto utiliza recursos de apoyo, como un test de comprensión lectora, que permite evaluar las habilidades de comprensión al leer un texto de un nivel adecuado. Aunque no es posible obtener un diagnóstico definitivo hasta los 8 o 9 años, sí es importante potenciar la prevención por medio de la observación y detección de las señales previas, como dificultades del lenguaje.

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