Cómo organizar un concierto benéfico con pocos recursos

Parece cosa de las grandes estrellas y de inversores con dinero: un concierto multitudinario, que atrae a decenas de artistas de renombre, que es retransmitido en streaming y en las principales cadenas de televisión de todos los países, y que llena estadios de fútbol. Suelen organizarse con motivo de alguna catástrofe natural impactante. La labor de estos actos es muy importante, y no debemos despreciar su celebración. Al fin y al cabo, el ser humano puede ser empático, solidario y sensible, y sacar partido así de los mecanismos capitalistas para obtener dinero, que podrá ser utilizado para enviar ropa y comida a personas que lo necesiten.

Pero los conciertos no tienen por qué adquirir esas dimensiones, ni nosotros tenemos que ser multimillonarios. La necesidad de contribuir a esa solidaridad, de hacer algo por personas en situaciones complicadas al menos una vez al año, puede tocarnos la fibra sensible a cualquiera de nosotros. Podemos hacerlo, y solo necesitamos disponer de la financiación necesaria, de toda la ayuda disponible en nuestro entorno y a través del boca a boca, y un espacio para llevar a cabo nuestros planes. Naturalmente, no es fácil, nadie dice que lo sea; pero es posible, y generalmente solo se requiere tener mucha paciencia para investigar, o tener planes de contingencia.

Lo importante es llevar a cabo un análisis previo y establecer una comparativa entre lo que nos gustaría hacer, y lo que realmente podemos hacer. ¿Cuál es el objetivo? Esa es la primera pregunta. Gracias a internet, tenemos la oportunidad de contactar con numerosas ONGs. Las más importantes suelen tener representación física en todas las grandes y pequeñas ciudades del país, y las más pequeñas a lo mejor se proyectan esencialmente a través de internet. Nosotros decidimos en qué ámbito queremos contribuir, y esa decisión es, ante todo, privada o personal. Puede tener que ver con nuestro deseo de contribuir con un granito de arena a organizaciones contra la violencia de género, activismo en favor de la educación en países en vías de desarrollo, y un largo etc.

Por supuesto, cuando decidamos a nuestras candidatas, tenemos que contactar con ellas, así sabremos cuál entra dentro de nuestra capacidad adquisitiva. Una capacidad que, en cualquier caso, pasará a engrosar un presupuesto general, cuya redacción será imprescindible para traducir en cifras nuestros objetivos y plantearnos la posibilidad de solicitar préstamos inmediatos. Estableciendo contacto y alianza con una ONG, ya tendremos la primera parte de nuestro concierto benéfico; pero falta vincularla a la segunda: los artistas que acudirán. No, no tienen por qué ser estrellas del pop y dioses consagrados del rock.

Pueden ser, y de hecho es preferible que lo sea, artistas musicales que todavía están empezando, o que no son muy conocidos. Podemos, si queremos organizar el concierto en torno a un género musical concreto, como el jazz o el blues; pero también podemos darle un cariz mucho más heterogéneo y hacer una amalgama de músicas distintas, con lo cual atraeremos a más personas y recaudaremos todavía más. Hemos de tratar a cada participante con respeto, hablar directamente con todos y cada uno de los grupos y cantantes, y llegar a acuerdos de remuneración.

El presupuesto era todo lo que necesitábamos para empezar a soñar con la posibilidad de celebrar, en nuestro pueblo o en nuestra ciudad, nuestro concierto benéfico. Ahora, tenemos varias opciones para obtener fondos: los créditos online rápidos antes mencionados, el uso de las plataformas de crowdfunding y la viralización de los atractivos de nuestro proyecto para que muchas personas aporten con unos euros, o el uso de un porcentaje de nuestro propio dinero. De hecho, podemos utilizar una amalgama de todas, o de algunas de las alternativas económicas presentadas.

Así, y una vez obtenidos los fondos, podremos alquilar o reservar un espacio bajo techo o al aire libre para el día o los días seleccionados, invertir en publicidad a través de internet, carteles o panfletos; montar un escenario, montar el stand de recaudación, invitar a cafeterías y bares para aderezar la jornada con comida y bebida a buen precio, etc. Nuestro concierto benéfico será recordado como un acontecimiento bonito y comprometido con las realidades del mundo. Necesitamos esa conciencia social y herramientas para combatir.

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