Rentokil Initial da 10 consejos para protegerse de las ratas en época de lluvias

Las ratas urbanas requieren de la presencia de agua para crecer y reproducirse, pero ante la presencia de lluvias e inundaciones, estas molestas alimañas se ven forzadas a salir de las alcantarillas para buscar refugio y alimento. Es así como, en las grandes ciudades, suelen optar por las casas y los apartamentos como sus nuevos hábitats.

La resistencia y la rápida reproducción de las ratas las convierte en verdaderas plagas en tiempo récord, capaces de transmitir enfermedades peligrosas, como la salmonelosis, la enfermedad de Weil, la leptospirosis o la tuberculosis, y de portar consigo pulgas, garrapatas y ácaros.

Las ratas en el hogar pueden dañar los aislamientos, las paredes, los suelos y las mercancías al roer, así como los terrenos y muros al hacer sus madrigueras. El tránsito de ratas por áreas comunes del hogar aumenta el riesgo de que estos animales puedan morder a personas y mascotas. Se ha demostrado que constituyen incluso un peligro de incendios si llegan a roer cables eléctricos, por lo que deben ser eliminadas apenas se detecte su existencia.

¿Cómo reconocer a una rata?
La prevención adecuada de las plagas de ratas pasa necesariamente por la identificación de sus características y su comportamiento.

En España existen dos especies de ratas, fácilmente reconocibles: la rata marrón -también conocida como rata común o de alcantarilla– y la rata negra. Ambas causan estragos en casas y edificios y son una amenaza para la seguridad pública.

Las ratas comunes pueden medir hasta 40 cm de longitud, por lo que son más grandes que las ratas negras (hasta 24 cm de longitud) y pueden pesar hasta 600 gramos, a diferencia de las ratas negras, cuyo peso suele rondar los 200 gramos. Las ratas comunes presentan orejas y cola más pequeñas y es más común hallarlas en los entornos urbanos.

Las ratas tienen una vida media de entre 3 y 7 años. Se gestan entre 19 y 22 días y pueden dar a luz a entre 4 y 12 crías en cada parto, hasta 7 veces al año. Esta singular capacidad reproductiva es la que las hace altamente proclives a convertirse en plagas difíciles de combatir.

La prevención y el ataque
Aunque existen multitud de soluciones caseras para ahuyentar a las ratas -como las trampas, por ejemplo- no todas suelen ser efectivas en todos los contextos.

Las plagas de ratas deben considerarse un problema serio por los riesgos que implican para la salud. Deben ser atacadas ante los primeros síntomas de su presencia: existencia de ruidos inusuales, aparición de alimentos u objetos mordisqueados, evidencia de excrementos oscuros de unos 10-14 mm de largo en áreas comunes y de madrigueras en jardines, olor fuerte a amoníaco en espacios cerrados.

En aras de prevenir la entrada de roedores en el hogar en esta época de lluvias que está comenzando, la multinacional especializada en higiene ambiental y control de plagas, Rentokil Initial, ha preparado estos 10 consejos:

  • Eliminar restos de comida en la cocina, los muebles y el suelo
  • Guardar alimentos en envases o envoltorios cerrados herméticamente y colocarlos en neveras o armarios de difícil acceso
  • Limpiar de forma recurrente el hogar: lavar platos y elementos de cocina luego de usarlos, recoger residuos y evitar acumular basura
  • Cerrar los contenedores de basura
  • Reducir la cantidad de espacios de difícil acceso en los que puedan esconderse o refugiarse las ratas
  • Evitar la acumulación de agua tras las lluvias y reparar cualquier fuga
  • Vaciar con regularidad los recipientes de comida de las mascotas
  • Sellar aberturas con un diámetro mayor de 0,5 cm, pues podrían funcionar como un punto de acceso a la vivienda
  • Evitar la acumulación de cajas y embalajes que puedan servir de refugio
  • Evitar la proliferación de maleza en los jardines

Pero si ya se ha verificado la existencia de una plaga de ratas, se deberían aplicar cebos -rodenticidas químicos colocados en trampas para ratas o estaciones portacebos, siguiendo procedimientos que garanticen la seguridad y la eficacia del tratamiento.

Rentokil Initial ha desarrollado distintos modelos de portacebos de seguridad que garantizan que el cebo estará disponible solo para el roedor en el momento requerido.

Los portacebos de plástico están fabricados en polipropileno duro, se pueden fijar en el suelo o la pared y cuentan con cerradura de seguridad que impide su manipulación y apertura por niños o mascotas.

Los portacebos de metal están hechos de acero metalizado, recubierto de poliéster. La cerradura de seguridad resiste intentos de vandalismo y cargas pesadas, por lo que se recomienda en espacios exteriores.

Como una forma de aumentar la protección, Rentokil Initial ha creado también el dispositivo desmontable AutoGateStandard, que se encaja en el interior de los portacebos de seguridad a modo de barrera automática. De esta forma, el dispositivo se abre solamente cuando los sensores de movimiento detectan la presencia de los roedores, para evitar así la exposición del cebo tóxico a animales no diana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *