La Fisioterapia ayuda a combatir el deterioro físico y emocional de los pacientes con Esclerosis Múltiple

Desde 1995, el día 18 de diciembre se celebra el ‘Día Nacional de la Esclerosis Múltiple’, promovido por la Asociación Española de Esclerosis Múltiple (AEDEM-COCEMFE), cuyo objetivo es dar a conocer a la población esta enfermedad, mediante campañas de sensibilización, e igualmente impulsar la recaudación de fondos destinados al desarrollo de sus proyectos y servicios para el paciente.

La Esclerosis múltiple es una de las enfermedades más habituales del sistema nervioso central, que afecta al cerebro y a la médula espinal. Se calcula que en España existen 47.000 personas afectadas de Esclerosis Múltiple, según los datos de AEDEM-COCEMFE. Es una enfermedad que actualmente no tiene cura, y es la segunda causa de discapacidad física en adultos jóvenes (entre 20 y 40 años), afectando sobre todo a las mujeres.

Actualmente no existe un tratamiento curativo para la EM, aunque sí hay tratamientos que ayudan a intentar disminuir la progresión y evolución de la enfermedad, y paliar los síntomas que afectan a la calidad de vida de los pacientes. La Fisioterapia ayuda a combatir el deterioro físico y emocional de los pacientes, que sufren síntomas como fatiga, dolor y dificultades en la movilidad, en el equilibrio, y en la coordinación tanto estática como dinámica.

El CGCFE, se une a las personas afectadas por esta enfermedad y sus familiares, apoyando sus reivindicaciones para dar visibilidad a estos pacientes y a las dificultades que se encuentran en las actividades de la vida diaria. La figura del fisioterapeuta resulta fundamental, durante todo el ciclo vital del enfermo, con el objetivo fundamental de fomentar la autonomía diaria de los pacientes.

La Fisioterapia pone en práctica procedimientos terapéuticos específicos para esta enfermedad, encaminados a mantener las amplitudes articulares, luchando contra la aparición de rigideces en las articulaciones e inhibiendo la espasticidad. El fisioterapeuta ayuda a intentar mantener un buen tono muscular, con ejercicios de potenciación muscular, siempre en función del grado de tolerancia al ejercicio del paciente; manteniendo una marcha lo mas autónoma posible; facilitando y enseñando el correcto uso de las ayudas técnicas; manteniendo una adecuada función respiratoria y enseñando a los familiares un correcto manejo del paciente y a mantener un adecuado control postural, según en el estadio en que se encuentre la enfermedad.

Por otro lado, el CGCFE recuerda que es fundamental que las administraciones públicas se conciencien en seguir invirtiendo en investigación y promover campañas de concienciación, sensibilización y conocimiento de esta enfermedad, para intentar mejorar la calidad de vida y la autonomía de los pacientes y de su entorno familiar.

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