Aprovechar el "confinamiento" para preservar y mejorar la fertilidad, según Jan Tesarik de la Clínica MARGen

La pandemia de la COVID-19 tiene un impacto singular en las parejas con problemas de fertilidad. Muchas de ellas tenían programado el inicio de un tratamiento y ahora no saben que hacer. Esta circunstancia se agrava en el caso de mujeres mayores o con una menopausia precoz, para las que el tiempo juega en su contra.

“Cada caso es diferente -explica el doctor Jan Tesarik– y necesita una solución específica. Una opción clara es hacer la fecundación in vitro y congelar los embriones, que tienen mejor implantación que los frescos, pero esta opción crea no pocas incertidumbres porque no sabemos que pasará en el futuro”.

En un artículo publicado en la revista Reproductive Biomedicine Online, el doctor Tesarik, director de la clínica MARGen de Granada, explica que “hay prioridades absolutas, como la necesidad de preservar la fertilidad de mujeres u hombres con diferentes tipos de cáncer, cuyo tratamiento no se puede retrasar y puede provocar una pérdida definitiva de fertilidad”. En estos casos, es preciso congelar los gametos (óvulos o espermatozoides, según el sexo de la persona afectada) o, mejor, si se trata de una pareja estable, realizar la fecundación in vitro y congelar los embriones para permitir a la pareja tener niños más tarde.

En el artículo, Tesarik explica que ni los espermatozoides ni los óvulos pueden transmitir COVID-19 porque carecen, en su superficie, del tipo de molécula que sirve de puerta de entrada para el virus. Se trata de la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2) que es abundante en las células alveolares del pulmón y facilita así la entrada preferente del virus responsable de COVID-19 por la vía respiratoria

Antioxidantes para Preservar y mejorar la fertilidad
“Existen también -explica el doctor Tesarik- prioridades relativas, sobre todo las relacionadas con la edad avanzada de la mujer o con un envejecimiento selectivo prematuro de sus ovarios. Para ellas, no hay tiempo que perder”. En estos casos, el envejecimiento reproductivo está causado principalmente por una degradación de los genes en diferentes tipos de células de los ovarios, responsables de la defensa celular contra un estrés oxidativo. Toda célula necesita procesos oxidativos para crear energía necesaria para sus diferentes funciones.

“Sin embargo -indica el científico granadino- un exceso de productos de oxidación debe ser neutralizado para evitar daños en diferentes componentes celulares, incluyendo los responsables de la defensa anti oxidante. Más difícil es evitar la degradación de los genes responsables del envejecimiento de los ovarios”.

El doctor Tesarik afirma es relativamente fácil proteger las células con genes defectuosos sustituyendo la acción de las protecciones naturales por tratamientos sencillos, seguros y baratos, que limitan los daños causados por el estrés oxidativo. “La hormona melatonina, vinculada hasta poco solo con la regulación del ritmo de sueño, es una solución clave. Hoy sabemos que tiene múltiples funciones en el organismo, incluida una protección de los ovarios contra la progresión hacía la menopausia. También facilita una modulación del sistema inmunitario para reforzar su eficacia contra infecciones virales, tales como la de COVID-19”.

Melatonina, Vitamina C y Q10
Junto con otros antioxidantes, como vitamina C (1 g/día) y la coenzima Q10 (400-600 mg/día), la melatonina (5-10 mg/día, antes de dormir) puede no sólo parar el reloj de envejecimiento reproductivo femenino, sino también, en algunos casos, mover las agujas del reloj biológico atrás y rejuvenecer los ovarios. “Mi recomendación a estas mujeres -afirma el doctor Tesarik- es que aprovechen el confinamiento para preservar e, incluso, mejorar su fertilidad”.

Según el director de la Clínica MARGen, “las pandemias vienen y se van pero la vida continúa. No hay que comprometer los proyectos familiares exagerando las precauciones y perdiendo un tiempo precioso. “A quien no pueda o no deba esperar, recomiendo realizar los tratamientos de reproducción asistida lo antes posible y congelar embriones para alcanzar un embarazo cuando el riesgo de la infección de COVID-19 haya pasado”.

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