Una de las figuras más enigmáticas de la historia resucita en 'Cleopatra, las artimañas de la seducción'

El ingeniero de caminos y autor Mariano Ribón Sánchez se ha focalizado con su escritura en desmitificar leyendas para arrojar franqueza a aquellas historias ficticias que a veces inundan las creencias de la biblioteca universal.

En Cleopatra, las artimañas de la seducción no deja de sorprender la cantidad de datos históricos relevantes que el escritor presenta en torno a la figura de la última reina de la dinastía de Ptolomeo, así como de la República de Roma en donde Cleopatra se ve envuelta gracias a las diversas relaciones que tuvo con dos de los césares más importantes y conocidos a nivel mundial: Julio César y después, Marco Antonio.

“Me di cuenta, al pensar en ella, de que algunas cosas no encajaban. Tenía que tener algo más que belleza para enloquecer a los hombres como los enloquecía”.

Todo comienza cuando Cleopatra asciende al trono tras el asesinato de su hermana Berenice por parte de su padre, acusada de traición hacia este.

A pesar de verse obligada a casarse con su hermano de tan solo diez años de edad, la belleza de la reciente reina se granjeó a todo el pueblo de Egipto y enamoró a dos de los emperadores romanos más influyentes.

Sin embargo, el destino camina a su antojo y con ambos tuvo una relación amorosa pero infortunada a la vez.

La mente estratega de Cleopatra ansiosa por volver a encumbrar a Egipto la hace ganarse la enemistad de la República de Roma que teme verse mermada como principal capital del mundo ante la ambición de la reina.

“Hay personas que, sin profundizar, han difundido opiniones que la favorecían poco. Desmonto, en mi libro, a quienes ponen en duda su extraordinaria belleza”.

Pero este es solo el preludio de todo lo que le espera al lector con la lectura del libro de Mariano Ribón Sánchez. Pues el autor escribe de manera objetiva y sin reservas todo lo que aconteció durante la llegada de Cleopatra a la ciudad italiana así como sus pretensiones de aumentar su poder que por momentos parece fluctuar.

¿Es cierto que Cleopatra poseía esa gran belleza que la hizo tan célebre? No solo Mariano Ribón lo confirma, sino que además derrota falsos mitos sobre la reina de Egipto y además la posiciona como una mujer culta, gran lectora y conocedora de diferentes temas como la astrología, la medicina o los idiomas.

Es por eso por lo que, además, el propio escritor pone en duda el final de la vida de Cleopatra. ¿Se suicidó realmente con una serpiente?

¿Por qué Octavio Augusto se convirtió en uno de sus fatídicos enemigos?

La falsa reputación que ostentaba la faraona queda derruida gracias al absorbente texto de Mariano Ribón Sánchez quien logra la atención del lector en sus casi doscientas páginas gracias a un lenguaje cercano, claro y apto tanto para aquellos que se acercan por primera vez a la historia, como para aquellos otros que desean ampliar sus conocimientos en este campo.

“Creo que debemos juzgar los acontecimientos con respecto al momento histórico en que se produjeron”.

Cleopatra, las artimañas de la seducción no solo contextualiza la vida y obra de Cleopatra. También le otorga el espacio que les corresponde en la historia a Julio César y Marco Antonio respectivamente quienes tuvieron una relación sentimental y de admiración hacia la reina.

Este triángulo de personajes compone la base sobre la que se cimenta la obra de Mariano Ribón Sánchez, pues la historia es un cúmulo de circunstancias y hechos que en este caso se convirtieron en leyenda y que no deja de suscitar interés entre los lectores más ávidos de conocimiento.

Gracias a este libro los acontecimientos que algunos lectores creerán conocer adoptan una dimensión más real y verídica como paradigma de la verdadera historia detrás del mito. Pero también pondera la figura femenina de uno de los personajes más atrayentes de la historia antigua y la sitúa en el lugar merecido y justo, revelando hechos que para muchos serán desconocidos.

Entretenido e ilustrativo a partes iguales, Cleopatra, las artimañas de la seducción es un ejemplo de cómo se escriben las grandes historias.

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