'Diario del coronavirus' se presenta como una comedia del confinamiento que huye de lo cotidiano

A principios del año 2020 nadie se esperaba que un virus fuese a cambiar la forma en que estaban erigidas la sociedad y la economía, principalmente.

El encierro sirvió para muchos como un periodo de reflexión, de aprovechar el tiempo libre para terminar aquello que habían empezado o de comenzar por fin aquellos proyectos que siempre habían sido relegados a un rincón del alma.

Por suerte, al escritor Juanjo Ávila García le ocurrió precisamente esto último y dedicó sus días de encierro a escribir Diario del coronavirus (Editorial Adarve).

“El proyecto comenzó siendo un diario de verdad. Como a casi todos, el tiempo empezó a sobrarme y pensé dedicar un rato a describir mi día a día, como entretenimiento. Cuando llevaba ocho o nueve días me di cuenta de que, como por suerte mi vida es muy aburrida, aquello no funcionaba. Pero cuando iba a abandonar la idea, me pregunté: ‘¿Y si…?'”.

En esta historia tan peculiar —cuyo protagonista podría ser el alter ego del propio escritor o aquel otro semejante que podría haber vivido el encierro tal y como se muestra en la trama— Juanjo, un joven granadino que vive solo en un pequeño piso, vivirá situaciones de lo más peculiares sin que él pueda hacer nada por evitarlas.

A través de una aleación entre la ironía, el humor negro y la intriga, Juanjo Ávila García muestra al lector el otro anverso de un encierro: ¿Qué podría suceder en un espacio de cuatro paredes?

El escritor rompe la barrera del cuarto muro e invita a traspasar la intimidad de la casa de su personaje principal para contar que por la ventana este ve a un hombre vestido de negro que no para de estornudar y de toser sobre la gente, que ha recibido la visita de una paloma con un mensaje inquietante destinado a él, que su ordenador parece estar vigilado por alguien más y que su psiquiatra le ha prohibido terminantemente utilizar la escritura como terapia.

“El humor nunca puede faltar. Es necesario, en la peor adversidad. En la novela he intentado aliviar el drama general con la historia particular del protagonista, teñida de humor. Tenía que compensar. Si llego a contar una tragedia dentro de otra tragedia, habría sido excesivo”.

La trama se va complicando y haciendo más enigmática a medida que el protagonista va indagando en todo lo que le sucede a su alrededor. ¿Podrá resolver el misterio desde la reclusión? ¿Por qué todo parece confabulado para que a Juanjo le persigan viejos fantasmas en medio de una pandemia que parece no tener fin?

“Se trata de una comedia de confinamiento en la que, como contrapunto a la tragedia de la pandemia, narro con tono lúdico las aventuras del protagonista. La obra está llena de toques de poesía, misterio y género negro. He mezclado tonos de modo que resulte tan divertida de leer como lo fue de escribir”.

Una novela sinigual que personifica a toda una población y que homenajea tanto a los sanitarios como periodistas y profesionales de la cultura. Pues tal y como dice el escritor: “Leer te hace sentir vivo, libre, sales de ti mismo y te conviertes en otros, pero al mismo tiempo viajas al centro de ti”.

Puesto que la cultura no puede faltar en ningún momento, leer Diario del coronavirus se convertirá en una opción más que divertida para contrarrestar la extraña situación que se está viviendo a nivel mundial.

No solo por su riqueza literaria, sino porque la novela de Juanjo Ávila García es una ventana hacia el humor, el entretenimiento y la apología del contacto humano en un relato original, ingenioso y sorprendente.

Una de las primeras novelas publicadas del coronavirus que se convertirá seguro en una referencia de un nuevo género literario.

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