La fibromialgia, una enfermedad con muy poca comprensión, explicado por fibromialgiaonline

La fibromialgia es una enfermedad sin una causa física conocida que afecta al sistema neurológico produciendo un aumento de la sensibilidad al dolor. Tan grande es esa hipersensibilidad –explica Carmen Jordá Casanova, médico de familia y colaboradora en la consulta de El Neuropediatra en cuestiones de fibromialgia, que comienza por un dolor en una parte del cuerpo y sigue por dolor en otras zonas hasta que afecta a las diferentes dimensiones de la persona:

A la dimensión física apareciendo síntomas como sequedad de boca, dolor o sensación de vacío en el estómago, alteraciones del hábito intestinal, presión en el pecho o en la garganta, hipersensibilidad a los ruidos, palpitaciones, falta de aire, cansancio, alteraciones del sueño, pérdida de peso, mareos.

A la dimensión cognitiva con dificultad para concentrarse, confusión, ideas repetitivas, olvidos frecuentes.

A la dimensión emocional con sentimientos de tristeza, enfado, rabia, culpa, miedo, ansiedad, soledad, injusticia, desesperanza, sensación de abandono, incluso sentimiento de venganza.

A la dimensión espiritual dudando de las propias creencias y planteándonos la trascendencia, y por último a la dimensión social y conductual creándonos resentimiento hacia los demás y aislamiento.

El diagnóstico pasa por diferentes médicos, pues no hay una prueba concreta para ello. Requiere descartar otras patologías físicas con pruebas específicas, que al ir siendo negativas, empieza a ser un diagnóstico de sospecha hasta que algún profesional médico : el médico de familia, el reumatólogo, el traumatólogo… alguno de ellos le ponga nombre al proceso, y entonces la paciente sienta por un lado el alivio de ponerle nombre a sus dolores, y por otro “ a cargar con el peso” de una enfermedad estigmatizada.

Esa hipersensibilidad al dolor es difícil de tratar, pues requiere de medicación y de una intervención emocional en la persona. No es un área de un especialista concreto, sino de alguien con quien el paciente se sienta comprendido o “empatice” y sea capaz de hablar sin tapujos de todas las áreas afectadas y de todos los miedos que supone estar enfermo, sobre todo “de tener fibromialgia”.

Hoy en día y gracias a la tecnología, se dispone de información, asociaciones y herramientas para el abordaje y tratamiento de la enfermedad. Las Asociaciones suponen una ayuda al paciente al verse comprendido en sus síntomas e incluso acompañado por alguno de los asociados, y de disponer de la información correcta para abordar su enfermedad.
Por otro lado, gracias a la investigación y la tecnología, existen test de diagnóstico y valoración de las diferentes áreas que afecta la enfermedad, y de entrenamiento específico que pueden ser realizados en el propio domicilio con un dispositivo electrónico.

Por último, “parece que los profesionales cada vez somos más los que somos receptivos a este tipo de dolor”, sostiene Carmen Jódar Casanova. “Los profesionales y la sociedad, debemos ser sensibles a esta enfermedad. Debemos formarnos de una manera activa, y emplear todos los recursos necesarios para ayudar a los pacientes con Fibromialgia como la patología compleja que es’ -explica. ‘Ese abordaje multifactorial será el éxito y la integración de nuevo en nuestra vida de ese familiar o amigo que hace tiempo dejó de estar” -concluye.

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