Se publica 'Un infierno azul celeste', una autobiografía impactante sobre la adicción y sus consecuencias

Escribir ya es en sí, en algún aspecto, un acto de confesión, pero si además el libro narra la propia historia de quien escribe, el texto se convierte también en un acto de rebelión lleno de franqueza.

Así lo ha hecho Juan Carlos Vera Muñoz en su recién publicado Un infierno azul celeste, quien, debido a su experiencia vital, se formó después en Integración social, en Medicina tradicional china, en Homeopatía, así como en PNL.

“Empecé haciendo una introspección para mí, como si de una terapia individual se tratara, para llegar a descubrir mis heridas que he llevado arrastrando toda la vida. A medida que fui escribiendo me di cuenta de que había muchas personas que estarían atravesando experiencias como las que relato en el libro, y tal vez les pudiera servir como inspiración”.

Lograr desenmascararse a uno mismo ante todos los lectores no resulta un ejercicio fácil, pero Juan Carlos Vera Muñoz, concluyó que debía encontrar su esencia para poder descargar el pasado en un folio en blanco y también para servir como cicerone a aquellas personas en su misma situación, basándose en su experiencia, repitiendo un mantra lleno de verdad: “Nada pasa por algo, todo pasa para algo”.

Es decir, llegar al conocimiento y al autoestima requiere una introspección intensa que no todo el mundo es capaz de lograr. El ‘no hay mal que por bien no venga’ rezuma como conclusión después de leer Un infierno azul celeste.

“Si no hubiera escrito este libro no hubiera sido capaz de perdonarme a mí mismo actos ruines que llegué a hacer. Ha sido como conectar con mi esencia, el amor”.

Y es que, el lector se encuentra ante una historia verídica en la que el escritor comienza narrando su desubicación en el mundo: prácticamente sin amigos, se siente un ser extraño ante todo lo que le rodea.

Tras su paso por la Escuela de Hostelería de San Narcís, conoce a unos compañeros que lo ponen en contacto con el mundo de la droga, aunque el escritor, a lo largo de su novela, deja bien clara su postura: la responsabilidad de sus acciones es totalmente suya y de nadie más.

Comienza entonces un periplo hacia la mentira, la adicción, las falsas esperanzas en torno a sus seres queridos y, sobre todo, hacia sí mismo a través del autoengaño.

Los pasos que sigue el autor en esta travesía lo llevan a un sendero cada vez más estrecho donde el principal perjudicado es él mismo. Trabajos perdidos, relaciones sentimentales infructuosas, desconfianza en el ambiente familiar y una inenarrable lista de consecuencias debido al consumo de estupefacientes que tarda poco en hacer mella en la historia.

“Si no es así, también quiero advertir que el mundo de la droga solo tiene tres caminos, el psiquiátrico, la cárcel o la muerte. Y nadie que empieza a consumir, ni por asomo cree que a él le va a pasar, eso es así, y cuando te das cuenta estás en un infierno sin haber pasado por ninguna frontera que te sirviera de advertencia”.

¿Cómo lograr abandonar una sustancia nociva que, a la vez, provoca una sensación de bienestar con uno mismo?

La respuesta para el autor llegó, tras largos años de adicción, a través de la inteligencia emocional y del crecimiento personal. Mediante el autoconocimiento y gracias a una de las fuerzas más poderosas de la vida: el amor hacia uno mismo y aquel que profesan los seres queridos.

Un cimiento fundamental para el desarrollo sano y emocional que se convirtió en el agua en el desierto para el escritor.

Así, que, a pesar de los sentimientos de miedo, desengaño, mentiras y apatía, estos se van restituyendo en confianza, serenidad y fortaleza a lo largo de la narración autobiográfica.

Como una forma de análisis catártico y de depuración del alma, Juan Carlos Vera demuestra que cualquier senda oscura esconde siempre un atisbo de luz para aquel que la está atravesando.

Un infierno azul celeste es ese reflejo luminoso cuando todo está oscuro. Esa redención y salvaguarda para todos los lectores que puedan empatizar tanto con el personaje principal como con las personas que se encuentran respaldando al narrador —amigos, familiares, parejas, jefes, etc.—

Un libro tan sorprendente que no pasará desapercibido ante los ojos de todo aquel que abra las páginas de esta historia tan difícil pero esperanzadora.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *