Los cinco pilares de la resiliencia

El Centro de Estudios del Coaching (CEC) ha hecho público un análisis sobre la resiliencia y los pilares sobre los que ésta se sustenta. Para los especialistas del CEC, la resiliencia es un valor al alza en un mundo cada vez más veloz, más interconectado y también más estresante. “Nuestro cerebro no está del todo diseñado para el entorno que estamos creando, afrontamos niveles de estrés cada vez más altos, incluso en la infancia y la adolescencia, lo cual es un fenómeno nuevo. Por ello nos vemos obligados, cada vez más, a cultivar y desarrollar habilidades y cualidades, como la resiliencia, que restablezcan nuestro equilibrio interno” señala Miriam Ortiz de Zárate, Socia directora del CEC.

Para Ana Schack, Colaboradora del CEC y especialista en resiliencia: “el ser humano ha demostrado una capacidad casi infinita para sobrellevar y sobrevivir a situaciones difíciles. El primer paso para superarlas con éxito es re-encuadrar la situación, cambiando la perspectiva y su significado”.

Los cinco pilares de la resilencia según Ana Schack 
Autoconocimiento:
el primer paso para ser resiliente es profundizar en el interior y cultivar una autoestima fuerte, que mejore la seguridad en uno mismo. La autoestima es una conversación, una gimnasia mental de verse y sentirse bien, que se necesita trabajar regularmente para que esté operativa. Si uno se conoce en profundidad y se trata a si mismo desde el respeto, se podrán aportar mejores respuestas. Porque se gestionaran las fortalezas, las emociones y, hasta las debilidades, como aliadas y no como agentes limitantes.

Metas claras: cuando se pregunta por las metas en la vida, más allá de la esfera profesional, muchos entran en pánico porque se encuentran con una página en blanco. Un espacio virgen en el que casi no han profundizado. Sin embargo, tener una vida con sentido, alineada con los propios valores, es uno de los auténticos motores de la existencia, y de paso un pilar insustituible para ser resiliente. Cuando la vida tiene un porqué se puede soportar casi cualquier cosa. Y a la contra, quienes no pueden ver una meta futura, se dejaran vencer por la problemática presente.

Mirada positiva: Es muy fácil caer en el victimismo y en las emociones invalidantes o tóxicas cuando se tropieza con un obstáculo. Pero es la responsabilidad de cada uno pasar del “¿por qué a mí?” al “¿qué puede aportar esto? ¿qué oportunidad proporciona?”. Se necesita re-encuadrarse para cambiar de punto de vista. Así se focalizará en lo que SÍ se puede hacer, en lo que solo depende de cada uno para superar esa dificultad.

Realismo: se tiende a asimilar la actitud realista del resiliente con el conformismo, pero una y otra son cosas muy distintas. Las personas resilientes aceptan la realidad como viene, analizan y parten del presente para diseñar su futuro, que es donde están sus metas. Es decir, luchan para cambiar aquello que no les satisface, mientras que los conformistas se limitan a resignarse con lo que les sucede desde una actitud victimista.

Creatividad: Cuando las cosas se ponen complicadas es importante agudizar el ingenio, confiar en los propios recursos internos para crear soluciones, buscar alternativas y encontrar nuevas respuestas. Es en las circunstancias difíciles donde se suele sacar lo mejor de uno mismo, esos recursos propios que no se sabía ni que existían pero que son muy valiosos. A las personas resilientes su creatividad les ayuda a transformar las experiencias dolorosas en algo útil.

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